Las hijas de otros hombres

 

En tiempos de polaridad moral y jucios sumarios afrontar una asunto tan delicado como las relaciones adúlteras entre "señor casado" y "joven alumna" no parecen admitir grandes matices, hasta que llega una inteligencia emocional (y narrativa) como la de este autor y nos sumerge en un oceano de afectos capaces de presentar la intimidad de los personajes y explicar (a veces rozando la parodia de la fisiología) con tal detalle sus motivos que resultaría banal buscar más culpable que la propia fatalidad de las emociones humanas. Buceando en una plácida familia acomodadamente infeliz de profesores con hijos ya casi criados, el autor nos narra la irrupción de una "lolita" (no-cualquiera) y el resbalón (voluntario) de un carca cuarentón al que apenas salpican las últimas olas de la "década prodigiosa".  Esta novela es un refrescante y reparador baño de  empatía que podría recetarse como higiénico profiláctico contra el linchamiento moralista de corte puritano. O, bueno, también puede leerse para echar unas risas.

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