Vorrh. El bosque infinito.

 


Esta fantástica novela trata de un bosque mágico que limita con una "avanzada del progreso" colonial, por ello debemos tener claro dónde nos estamos metiendo, porque la estructura narrativa y formal de esta novela es perfecta para transmitir al lector lo que supone adentrarse en una jungla infinita: perderse.

 

Y si, además de infinita, la espesura está poblada por seres mágicos, mitológicos, sagrados y malditos, la perdición puede ir más allá del plano topológico y del textual.

 

Una novela donde confluyen Conrad, Ballard, Faulkner, Mieville, Lovecraft y Bocaccio (wtf)  y en la que asistimos a una cacería mística entre guerreros dispares, a las etapas formativas de un cíclope criado por robots, al nacimiento de un cinematógrafo neuro-espiritual en el salvaje oeste steam-punk, a una epidemia de origen milagroso y a la última versión zombie de la mano de obra colonial, con maldición vudú incluida, y todo ello acompañando al mítico Raimond Roussell hacia el final de su periplo decadente y delirante, el resultado es una escalofriante gozada para la imaginación. Un flipe.

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