Los restos del día

Acabada la II Guerra Mundial el excelente mayordomo de un Lord inglés, que ha sido transferido junto al resto de la mansión al nuevo propietario, un rico norteamericano, nos cuenta al detalle los años pasados al servicio de su antiguo señor. Pero lo que importa en esta novela no es tanto lo que el narrador cuenta, como lo que oculta; siendo una obra maestra de la narración no fiable, el lector leerá entre líneas todo lo que el mayordomo no se atreve a contar, porque no se atreve a reconocer, enrocado en un extremo sentido del deber, la dignidad y la abnegación.

 

La delicadeza e inteligencia con que Ishiguro va preparando las epifanías es tan magistral que resulta casi imposible no llorar en los pasajes más reveladores de este drama. Una historia sobre el autoengaño y la torpeza emocional que gracias a la maestría del autor permite contemplar una tragedia vital sin parangón con la irónica distancia que la hace tolerable.

 

 

 

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