Jurgen o La Comedia de la Justicia, James Branch Cabell.


Esta divertida novela, jugando a fusionar el género fantástico con el decadentismo modernista, nos presenta a un poeta devenido prestamista y dotado de una “inteligencia monstruosa” que se ve arrastrado a un onírico viaje, tan iniciático como desmitificador.

Recurriendo a cientos de referencias mitológicas, desde las clásicas griega, egipcia e hinduista, pasando por el ciclo artúrico y el folclore eslavo, el autor trama una fábula mistérica que le sirve de marco para la sátira más mordaz y desmitificadora. Como suele ser común a los grandes relatos que dan acceso a verdades últimas (sic) desde Eleusis hasta Apuleyo, pasando por... todo lo que merece la pena, esta obra mantiene un pulso de humor sólo equiparable a su despliegue de erudición, al trepidante flujo de su trama y a la hondura de su calado moral.

Pero no se agobien, porque esta fantasía, mas cercana a la ligereza del Mobinogion que a la épica de un Tolkien, acompaña su mensaje existencial con cierta malicia decadente, como de un Huysmans jugando a escribir como Saki. Todo es posible en las páginas de un libro, pero conseguir que el lector acepte creer según que cosas mientras adquiere cierta sabiduría y esboza una sonrisa irónica es un milagro. Este es un libro milagroso, perverso, edificante y divertido como si Oscar Wilde se colase en un roman del ciclo artúrico.

Fábula galante de un caballero cortés o sátira iniciática en la literatura mistérica, con un delicioso punto libertino, casí volteriano, que nos impulsa a reir mientras reconocemos nuestra propia intrascendencia (o lo contrario). Si te gustó el manuscrito encontrado en Zaragoza, gozarás de este manuscrito redactado en Filistea.